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El cómic chileno en el mundo: ArtistGO! y un catálogo con alcance global

  • 41 contratos en diez mercados de América, Europa y Asia: la historia de una agencia que empezó con un experimento y terminó cambiando la forma en que la historieta chilena se relaciona con el mundo editorial internacional.

¿Qué tienen en común un evento literario en Alemania, una Comic Con en India y una feria de historieta en Hungría? Que en todos ellos puedes encontrar novelas gráficas chilenas. No se trata de alguna curiosidad exótica, sino de obras publicadas y distribuidas en esos países, traducidas al idioma local y disponibles para lectores que probablemente nunca han oído hablar de la historieta chilena.

Esa imagen es el resultado de un proceso que comenzó casi por accidente. Geraldo Borges, artista brasileño con experiencia en Marvel y DC Comics, y Claudio Alvarez, guionista y fundador de la editorial Acción Comics, crearon ArtistGO! con un objetivo inicial muy concreto: conectar a dibujantes latinoamericanos con editoriales estadounidenses que necesitaran talento para sus producciones. La fórmula funcionó. Wolverine, Darth Vader, Catwoman, los X-Men, las Tortugas Ninja y los Power Rangers empezaron a dibujarse en Chile. Pero al poco tiempo surgió una pregunta más ambiciosa: ¿podría funcionar también al revés? ¿Estarían los editores de otros países dispuestos a publicar historieta latinoamericana en sus propios mercados?

La respuesta, con el tiempo, fue que sí.

Sacred Bullets (El Ejército de Dios), en una comiquería de Estados Unidos.
41 contratos y contando

Hoy ArtistGO! acumula 41 acuerdos de publicación internacional para 14 títulos distribuidos en diez mercados. Brasil lidera con 10 contratos, seguido de Italia (7), y Francia y Alemania con 5 cada uno. Estados Unidos, Dinamarca, Puerto Rico, República Checa, España, India y Japón completan el mapa. Hungría es el mercado más reciente, con la publicación de “Yugoslavia 1992”, lo que convierte a la agencia en un actor con presencia activa en doce países.

El título con mayor proyección internacional es El Último Detective — 11 contratos en 10 mercados —, pero su catálogo incluye obras de géneros muy distintos que han encontrado lectores en Europa y Asia: horror lovecraftiano, aventura histórica, drama político, fantasía oscura. Algunos títulos circulan simultáneamente en cinco o más países, lo que habla tanto de la calidad de las obras como del interés de los editores por el material de esta parte del mundo.

Llegar a ellos no es un proceso sencillo ni rápido. Requiere investigar mercados, construir bases de datos, establecer contactos, y sobre todo tener obras que convenzan por sí solas. La gestión puede abrir puertas, pero son los propios cómics los que hacen que un editor extranjero se decida a dar espacio a un título latinoamericano por encima de su propia producción local. “Nunca hay que perder de vista que el ‘de dónde viene este cómic’ no es tan relevante. Los editores y lectores buscan historias atractivas, más allá de la nacionalidad de los autores. Chile, y Latinoamérica en general, tiene autores y autoras con una calidad innegable, y con una mirada que llama la atención en otras latitudes”, comenta Claudio Alvarez.

El Último Detective con un pequeño fan de India.
Por qué importa salir

Más allá de los vaivenes económicos post pandemia, el mercado del cómic goza de una salud respetable a nivel global. Según la consultora Mordor Intelligence, está valorado en torno a los US$16.240 millones, con proyecciones de alcanzar los US$21.000 millones para fines de 2029 y un crecimiento anual cercano al 5,37%. Esas cifras, sin embargo, contrastan con la realidad de países como Chile, donde el consumo promedio de libros es de unos cinco ejemplares por persona al año, los tirajes son limitados y las regalías rara vez superan el 10% del precio de tapa.

En ese contexto, la internacionalización no es solo una estrategia de difusión cultural: es también una forma inteligente de hacer que obras que ya fueron publicadas encuentren nuevos públicos, y -de paso- generen recursos extra para sus autores o autoras. De igual forma, la publicación de una obra en otro mercado la prestigia y revitaliza su promoción en el país. “Es importante mantener las expectativas controladas: muchos tratos son similares a los que te puede dar una editora local, a menos que logres firmar con un grupo editorial grande. Por lo mismo, hay que sacar provecho también de la buena noticia que es que te publiquen en otro país. En la medida en que logras llegar a más mercados, la cosa se puede poner más interesante”, comenta Alvarez.

¿Algunos números de países relevantes? En Francia, se vendieron 68 millones de ejemplares de bande dessinée en 2025 según cifras de NielsenIQ BookData — la historieta es el segundo formato más vendido en el mercado del libro de ese país, con el doble de volumen que hace una década. En Brasil, el mercado de quadrinhos creció más de un 32% entre 2020 y 2024, con más de 2.200 títulos publicados anualmente. Son mercados grandes, maduros y con lectores activos. El desafío es llegar a ellos y tocar las puertas correctas.

Félix Vega firma la edición francesa de “Los Fantasmas de Pinochet” en Angouleme, Francia

Lo que viene

“Hay harto por hacer”, asegura Claudio Alvarez. Del catálogo completo de 44 títulos disponibles para licencias que gestiona ArtistGO!, solo 14 tienen contratos internacionales activos, lo que representa un desafío para la agencia. “Me encantaría que pudiéramos ayudar a todas las obras a llegar a nuevos públicos. Eso implica buscar nuevas formas de llegar a los editores, abordar mercados que no estamos mirando y explorar eventos e instancias donde podamos reunirnos con socios potenciales. No es rápido, pero vale la pena intentarlo”, comenta. El mercado anglosajón, Asia Oriental y varios países de Europa del Este son las fronteras más cercanas. Y si la trayectoria de los últimos años sirve de indicador, la pregunta no es si la historieta chilena y latinoamericana puede competir en esos escenarios. Es cuándo comenzará a hacerlo.

El Último Detective y Alex Nemo en el stand de la editorial Margravio en Salón Internacional del Cómic de Erlangen, Alemania.

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