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Las claves para publicar un manga en Japón, según Kodansha

Konata es una mangaka española que ya está dibujando para Kodansha.

Ayane Chiba y Yusuke Imamura, editores de la mayor editorial de manga de Japón, revelaron en Santiago los secretos del proceso creativo detrás de series como Attack on Titan y Blue Lock.

En agosto, Santiago fue sede de un encuentro poco habitual para la escena editorial chilena: dos editores de Kodansha, la mayor editorial integral de Japón, viajaron hasta el país -en el marco de una gira por Sudamérica- para compartir de primera mano cómo se produce el manga en su país de origen y revisar portafolios de artistas. La charla especial “Mangaka y editor: cómo se produce el manga en Japón” fue dictada por Ayane Chiba y Yusuke Imamura en el marco del evento Sesión FIC: Manga Santiago 2026, realizado el 8 de agosto y organizado en conjunto por FIC Santiago, Acción Comics y la Corporación Municipal de San Miguel, con el financiamiento y apoyo de la Fundación Japón de Lima y la productora ElNoreN.

Los editores japoneses realizaron una concurrida charla en el evento Sesión FIC: Manga Santiago 2026.
Un mercado que bate récords

La exposición arrancó con cifras que dimensionan la escala de la industria: fundada en 1909, Kodansha es hoy la editorial integral más grande de Japón, con un catálogo que abarca manga, novelas, revistas, libros ilustrados, anime y videojuegos, y que incluye títulos de alcance mundial como AKIRA, Ghost in the Shell, Cardcaptor Sakura, Attack on Titan y Blue Lock.

Según los datos presentados —con fuente en el Instituto de Investigación para Publicaciones—, el mercado del cómic japonés alcanzó en 2023 un máximo histórico de 693.700 millones de yenes, del cual un 70% corresponde a ventas digitales (aplicaciones y libros electrónicos). El manga representa hoy más del 40% de todo el mercado editorial japonés, lo que ha llevado a hablar de una “burbuja del manga sin precedentes”: mientras la circulación de las revistas impresas retrocede, los formatos digitales han impulsado un crecimiento sostenido.

Ese tránsito de la revista al formato digital fue otro de los ejes de la charla. Las revistas tradicionales —Shonen Jump, Shonen Magazine, Young Magazine, Morning, Afternoon— siguen siendo la base de la cultura de las serializaciones semanales, quincenales y mensuales, pero hoy conviven con aplicaciones como Jump+, Magapoke, Piccoma o LINE Manga, que bajo un modelo de “espera y lee gratis” (donde el lector paga si quiere leer el nuevo capítulo o espera a que lo liberen), han ampliado enormemente el número de lectores. A eso se suma K MANGA, la app de la propia Kodansha, que ya se expande a nivel internacional. Con todo, remarcaron los editores, hay algo que no ha cambiado: el centro del proceso creativo sigue siendo la dupla que forman el dibujante y su editor.

La editora Ayane Chiba participó en la sesión de Mochikomi (o revisión de portafolios), que Kodansha realizó en Chile.
¿Qué hace exactamente un editor de manga?

Uno de los momentos más ilustrativos de la charla fue la definición del rol del editor, una figura que en la industria japonesa no tiene un equivalente exacto en Occidente. Chiba e Imamura la resumieron en dos imágenes: el editor como guía, “un compañero que corre al lado del dibujante de manga, asegurándose de que puedan llegar a la meta sin dudarlo”; y el editor como colaborador creativo, que actúa como primer lector de la obra y aporta comentarios honestos, trabajando codo a codo con el autor. Fueron enfáticos en un punto: el editor no es ni un censor ni un jefe.

Imamura profundizó en esa idea de equipo: “La fortaleza del manga es que se crea en equipo, entre el mangaka y el editor. Una relación sincera hace que las obras sean mucho más interesantes. Encontrar a un buen compañero de trabajo amplía las oportunidades de éxito”.

Yusuke Imamura comentó con los autores locales los distintos aspectos de ser un mangaka y los caminos para publicar en Japón.
Los seis pasos que dan vida a un capítulo

En la presentación los editores se refirieron al proceso de creación de un capítulo de manga en seis etapas: reunión editorial, “name” (guion gráfico), dibujo, composición y fotocomposición, revisión final, e impresión y distribución. Los expositores subrayaron que las dos primeras etapas —la reunión y el “name”— son donde el editor invierte la mayor parte de su tiempo, ya que allí se define la esencia del trabajo conjunto. La serialización semanal repite este ciclo cada semana, lo que ha valido al manga japonés fama de sostener “el ciclo PDCA (planificar-hacer-verificar-actuar) más rápido del mundo”.

En la reunión editorial no existe un formato fijo: varía de un mangaka a otro. Algunos editores prefieren que el autor proponga múltiples ideas; otros prefieren enfocarse en pulir la reacción a un concepto ya definido. Las preguntas que guían estas conversaciones —qué mostrará el próximo capítulo, cómo actuarán los personajes, cómo hacer la historia más entretenida para los lectores— se resuelven hoy mayoritariamente de forma online, a través de intercambios informales.

El paso siguiente, el “name” o guion gráfico, fue definido como el momento donde se decide cerca del 90% del atractivo de una obra. En esta etapa se verifica minuciosamente que la historia se lea con fluidez y transmita el mensaje deseado, y el editor entrega retroalimentación honesta como primer lector. De ahí en más, el “name” evoluciona a boceto preliminar y luego a manuscrito finalizado, ya entintado y terminado. Un dato que grafica el cambio tecnológico de la industria: alrededor del 90% de los mangakas japoneses trabaja en formato digital.

Kodansha ha iniciado una búsqueda de talentos internacional, lo que abre nuevas oportunidades para los artistas latinoamericanos.
El camino para debutar como mangaka profesional

Chiba e Imamura también abordaron una pregunta central para el público asistente, en su mayoría autores y dibujantes locales: ¿cómo se llega a publicar profesionalmente en Japón? El camino que describieron tiene tres pasos: postular a un premio para nuevos talentos —las convocatorias de cada revista aceptan candidaturas del extranjero, y a los ganadores se les asigna un editor—; trabajar de cerca con ese editor para perfeccionar los proyectos, tanto historias autoconclusivas como series; y, finalmente, presentar la propuesta ante el comité de serialización, instancia que determina si la obra obtiene un espacio de publicación. Kodansha mantiene además una plataforma propia, Manga Academy, para acompañar este proceso a nivel internacional.

Sobre qué se necesita para llegar a ser profesional, Imamura fue directo: “Esto grábenselo: quien llega a ser mangaka profesional no es el que mejor dibuja. Es quien puede dibujar de manera constante, y la persona que es capaz de recibir comentarios y usarlos para mejorar su obra. Estas dos capacidades son mucho más importantes que el talento innato del dibujo”.

Sobre cómo nace un éxito, ambos editores coincidieron en que no existe una fórmula garantizada, aunque identificaron tres factores que aumentan las probabilidades: elegir la revista o “espacio” adecuado para el estilo del autor —cada publicación tiene un público objetivo distinto dentro de la misma editorial—; hacer crecer la obra a partir de la reacción de los lectores, verificada semanalmente mediante encuestas y datos de navegación; y aportar la “mirada de un tercero”, ya que el editor completa las lagunas de percepción que el propio autor no siempre puede ver.

Chiba complementó con un consejo práctico para quienes se inician: “Practicar es muy importante, pero pensar desde otra perspectiva también es muy útil. Siempre hay tendencias: ahora la fantasía anda muy bien, la acción va muy bien. Siempre recomiendo a los autores investigar y leer muchos mangas habitualmente. El estilo de dibujo cambia. Cuando tengas dudas sobre qué dibujar, mira el mercado y encuentra el manga que te gusta. Eso también te puede ayudar mucho”.

Los editores abordaron la explosión del manga en formato digital en Japón.
Una invitación abierta a Latinoamérica

La charla cerró con una mirada al futuro de la industria. Los editores de Kodansha destacaron que las ventas de manga crecen con fuerza en Norteamérica, Europa y también en Centroamérica y Sudamérica, impulsadas por las adaptaciones al anime, que han generado un público lector global para las obras originales. En la era de la distribución digital simultánea a través de fronteras, señalaron, el futuro del manga ya no se limita a obras “nacidas en Japón”, sino que incluye colaboraciones con artistas de todo el mundo.

Imamura lo expresó así: “Hoy el manga japonés crece rápidamente en Estados Unidos y en Latinoamérica. En todo el mundo hay lectores que llegan al manga original a partir del animé. Gracias al avance digital, vivimos una época donde las obras llegan a todas partes casi simultáneamente, sin fronteras. Nuestro próximo desafío será crear manga junto a autores de todo el mundo. Autores de Chile: estamos esperando sus historias”.

Chiba aclaró que no se trata de una declaración de intenciones: “Ya hemos colaborado con autores de otras partes del mundo. No es una ilusión, realmente estamos haciendo manga con autores internacionales”.

La visita de Chiba e Imamura marcó un hito para la creación de manga en el país, lo que se sumó a una revisión de portafolios donde pudieron conversar con 15 creadores y creadoras locales, en un evento que reunió a artistas, editoriales y cientos de fanáticos de la historieta con estilo japonés, y que contó también con la participación de la mangaka Shinn Uchida, el embajador de Japón en Chile, Kenko Sone, el director de la Fundación Japón de Lima, Hiroyuki Ueno, y el director de la productora peruana ElNoreN.

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