Cimmeria desde el sur: Alvarez y Alcatena hablan sobre ‘La Torre del Elefante’

- Un chileno y un argentino se juntaron para adaptar a Robert E. Howard. El resultado es el Conan más sudamericano que existe, y también el más personal.
El anuncio tomó a muchos por sorpresa. Hasta que las primeras imágenes de La Torre del Elefante aparecieron en las redes, nadie podría haber supuesto que la adaptación más personal de La Torre del Elefante —uno de los relatos más queridos de Robert E. Howard— fuera a llegar desde el Cono Sur, de la mano de un guionista chileno y un maestro del cómic argentino. El interés que la noticia generó en los grupos de fans de Howard alrededor del mundo se confirmó con la buena recepción que la novela gráfica ha tenido en Chile, Brasil, Italia y España. Fue precisamente en un webshow español (El Diario de Kovacs), donde Claudio Alvarez y Enrique Alcatena comentaron parte del proceso que culminó en las páginas del cómic.
Conan tiene en España una tradición de lectores enorme, fue publicado por la editorial Gabriela Mistral en los 80s Chile y en Argentina cuenta con una historia de dibujantes importante. Alcatena lo sabe de primera mano: trabajó con el personaje para Marvel en los 90 y conoce cada trazo que Barry Smith o Buscema dejaron como referencia ineludible. Pero su propuesta era hacer algo distinto. “Me dije ‘voy a tratar en lo posible de no repetir la estética que hice para Conan cuando trabajé en el personaje para Marvel’, que sea algo diferente”, dice. “No sé si lo logré del todo, pero sí puedo decirte que la pasé muy bien haciéndolo.” El resultado es un Conan fibroso, marcado por cicatrices que los textos no describen, con una presencia visual que debe más al rigor artístico de Alcatena —lo que Alvarez llama “dibujar civilizaciones”— que a cualquier precedente del personaje.
Los dos autores se conocieron cuando el guionista organizó un evento en Chile y pensó que Alcatena —que tenía legiones de lectores en el país pero nunca lo había visitado— era el nombre perfecto. La visita fue determinante. “Me cambió la vida”, dice Alcatena sin dudar, y la comunión que se generó con la escena local se mantuvo en el tiempo, refrendada por una serie de publicaciones “chilenas” de un dibujante cuya carrera mezcla algunas de las obras más reconocidas de la historieta argentina (Acero Líquido, La Fortaleza Móvil, El Mago, y un increíble etc), con su trabajo para DC Comics y Marvel.

El proceso
Alvarez describe a Alcatena con una frase que lo resume todo: “Quique es un dibujante de civilizaciones. Uno ve en sus páginas que hay cultura en el tapiz de fondo, en los collares, en la vestimenta.” Esa densidad visual fue el punto de partida del proceso. El también autor de El Último Detective y Revolución en Orión Cinco escribió un guión extenso —“los textos de Howard son largos, en esa época les pagaban por palabra”— y luego se puso a la tarea opuesta: reducir, editar, hacer que cada diálogo fluyera alrededor del arte sin taparlo. Incluso dejó muchas páginas deliberadamente con solo una viñeta (conocidas en el mundo del cómic como splash pages), para que el talento de Alcatena las poblara. “Quería sorprenderme yo también”, confiesa.
Por su parte, Alcatena trabajó directamente sobre la página, sin bocetos previos: unos monigotes de lápiz somero y luego todo el peso llega con la tinta. La decisión de apartarse del modelo Buscema fue consciente. “Un tipo que ha tenido la vida de Conan, ya desde joven, debe estar todo marcado”, explica, justificando las cicatrices que desconcertaron a más de un purista. Lo que él buscaba era hacer un cimmerio reconocible, pero no una nueva iteración del arquetipo.
“El guión estaba tan cerrado, tan perfecto, que había que sentarse y dedicarle horas a que cada página fuera saliendo lo mejor posible. Que no hubiera una sola página donde se notara el apuro.” – Enrique Alcatena
El libro toma otras licencias conscientes —una representación de Crom que los textos no contemplan, una apertura con dos mujeres que es invención de los autores— y las defiende sin disculpas. “Parte de la gracia de hacerlo era atrevernos”, dice Alvarez. “Si no le poníamos algo nuestro, no tenía sentido hacerlo.” Es un cómic hecho por dos fans del personaje, y se nota: cada licencia nace del respeto.

El futuro: Más allá del Río Negro
El libro no llevaba mucho tiempo en librerías cuando la duda que estaba en el aire se aclaró: “¿hacemos otro?”. Alcatena le ofreció a Alvarez un menú de relatos de Howard y el guionista eligió Más allá del Río Negro: un texto que siente “muy actual en términos de límites y de pueblos distintos”. La pelota, dice Alcatena con humor, está del lado de Claudio, quien reconoce: “yo escribo lento y Quique dibuja rápido”. ¿Descansar? el guionista resume la filosofía que sostiene todo esto con una pregunta: “¿Por qué dejar de contar historias cuando todavía hay alguien dispuesto a escucharlas?” Alcatena, desde el otro lado de la mesa, lo complementa con la misma sencillez: “Nunca me aburrí. Nunca sentí esto como un trabajo (…). El cuerpo se cansa, pero no la cabeza.”
Mira la entrevista completa (desde el minuto 02:52:32)
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