Gonzalo Martínez y Revolución en Orión Cinco: “No podemos escaparnos de nuestras raíces”

- El dibujante chileno conversó sobre las influencias clásicas, ciencia ficción, humor y autoritarismo en su nueva novela gráfica, publicada por Penguin Random House.
Revolución en Orión 5 ya está en librerías y su llegada no ha pasado desapercibida. Concebida como una aventura espacial —con batallas, pistolas de rayo y naves—, la novela gráfica escrita por Claudio Alvarez y dibujada por Gonzalo Martínez propone también una lectura política profundamente contemporánea.
En entrevista con Radio Uniacc, Martínez reflexionó sobre sus referentes, el proceso creativo del libro y las múltiples capas de lectura que conviven en una obra pensada tanto para lectores jóvenes como adultos. Acá, algunos extractos de su conversación con la periodista Antonella Estévez.
“Crecí leyendo historieta, y eso marca todo”
—Revolución en Orión 5 dialoga mucho con la aventura espacial clásica. ¿Cuáles son las referencias que están detrás del libro?
—Yo crecí en un país donde se leía mucha historieta, que es Chile. Leíamos mucho material nacional, pero también cómic norteamericano clásico, como Flash Gordon, que acá publicaba la editorial Lord Cochrane. Yo conocí Flash Gordon primero como historieta, no por la serie de televisión o la película, como le pasó a mucha gente después.
En algún momento, con Claudio Alvarez —el guionista y coautor del libro— hablamos de lo mucho que nos gustaba Flash Gordon y de lo entretenido que sería hacer algo así. Incluso pensamos en conseguir los derechos, pero justo coincidió con un revival del personaje en Estados Unidos, así que no fue posible.
Ahí decidimos hacer algo propio: una historia con pistolas de rayo, naves espaciales, buenos muy buenos y malos muy malos. Algo liviano, de aventura clásica.

“Cuando creas desde cero, se cuelan tus raíces”
—Pero Revolución en Orión 5 termina siendo algo bastante más complejo…
—Claro. Porque cuando uno crea desde cero, inevitablemente se cuelan las raíces, la cultura propia. Nosotros vivimos en Chile, en Latinoamérica, y no podemos hacer algo completamente blanco y negro. No es una decisión intelectual previa: simplemente no nos sale.
Partimos pensando en un “Flash Gordon a la Flash Gordon”, con un héroe llamado Paton Fletcher, pero el resultado terminó siendo mucho más complejo, más divertido. Hay humor, drama, conflicto y mucha política. Porque somos chilenos, somos latinoamericanos, y eso está ahí.
Me siento orgulloso de eso: de no intentar escapar de lo que somos, sino de hacer algo influido por una tradición externa, pero dado vuelta, con contradicciones, con capas.

Un héroe cansado, revoluciones pasadas y autoritarismos nuevos
—La historia parte con una resistencia en las calles y se sitúa décadas después de una revolución fallida…
—Exacto. Hay una revolución que derrocó a un dictador, pero el nuevo líder, aunque gobierna con un consejo diverso, empieza a acercarse cada vez más al autoritarismo.
—Hay una frase del villano que a mí me parece muy inquietante: “El dictador se equivocó. Hoy no es necesario usar la fuerza. Con campaña, publicidad y comunicaciones puedes hacer que el otro crea que está eligiendo”. Eso genera escalofríos, porque suena demasiado familiar. ¿Qué tan consciente fue ese juego con frases y estrategias políticas reconocibles?
—Eso lo conversamos mucho con Claudio. Una cosa es de qué se trata la historia —el viaje de A a B y de B a C—, pero otra cosa es de qué vamos a hablar en el fondo. Claudio tiene una enorme experiencia como guionista, viene del humor, de la televisión, y tiene una pluma muy rápida.
Logró condensar en 88 páginas todas esas ideas sin que el libro se sienta sobrepoblado o forzado. Y algo que valoramos mucho es que todo se resuelve en un solo tomo. Alguien nos dijo que era como un “universo comprimido”: está todo ahí. Si no hacemos otro libro, funciona igual. Y si hacemos otro, también.

Múltiples niveles de lectura
—Es un libro que se puede leer desde lugares muy distintos…
—Totalmente. Un niño de 12 años puede leerlo como una aventura espacial: naves, batallas, heroínas poderosas. Un adolescente probablemente va a captar todos los chistes. Y un adulto va a reconocer las referencias político-culturales.
Además, los niveles de lectura no son maniqueos. Alguien de un signo político distinto puede leerlo e interpretarlo de otra manera. Eso me parece muy sano.
—¿Cómo tomas decisiones gráficas cuando la historia también quiere marcar puntos políticos?
—Al principio se piensa mucho. Conversamos harto con Claudio, con otros guionistas con los que he trabajado. Pero cuando empiezo a dibujar, leo el guion muchas veces y después dejo que fluya. Que la mano y la guata dirijan las decisiones.
Hay mucha intuición, mucha prueba y error, pero sin demasiado margen para equivocarse: no puedo demorarme tres años en hacer un libro.

Estar en librerías, aquí y ahora
—¿Qué sientes al ver este libro en librerías, en este momento histórico?
—La verdad, ni siquiera me permito sentir mucho. Estoy más preocupado de que la gente se entere de que el libro existe, porque estar en librerías no es suficiente: los libros duran poco ahí.
Es un libro publicado por Penguin Random House, con un trabajo editorial increíble: tapa dura, a color, hermoso. Es un objeto precioso, ideal para regalo de Navidad, para niños y niñas de cualquier edad.
Tiene muchas lecturas: lo pasas bien, pero algunas ideas se quedan dando vueltas. Y también es un gran cómic para iniciarse en la historieta. Yo no hago cómic para lectores especializados; hago cómic para gente que no lee cómic habitualmente.
Revolución en Orión 5 ya está disponible en librerías y en nuestra tienda online.

Revisa acá la entrevista completa:

Previous Post
Next Post


